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martes, 24 de agosto de 2021

- Ein Gedi, el oasis del rey David

              

Ein Gedi es un oasis situado en Israel en la ribera oeste del mar Muerto, cerca de Masada y de las cuevas de Qumrán. La aridez y el calor extremos prevalecen en esta región desértica durante la mayor parte del año. Los manantiales perennes de agua potable (Ein significa "manantial") que fluyen desde los altos riscos del desierto de Judea han hecho posibles el asentamiento y la agricultura desde tiempos antiguos.



En la antigüedad, los residentes de Ein Gedi cultivaban plantas raras y caras y se convirtieron en un asentamiento próspero en medio de esta naturaleza salvaje única. Hasta el día de hoy, la reserva natural de Ein Gedi es rica en plantas y animales de varias zonas fitogeográficas.

El desierto de Judea es el "escondite" secreto del desierto de Jerusalén, un refugio de las batallas, la política y la corrupción de Jerusalén, donde profetas, sacerdotes, salmistas y reyes encontraron refugio en su aislamiento.



 El más famoso que escapó a sus alrededores infestados de escorpiones y serpientes fue el gran Rey David.



Desde Jerusalén si uno echa un vistazo al este se encontrará cara a cara con el desierto seco, desolado y montañoso, un desierto duro e implacable, con lluvias casi nulas y temperaturas abrasadoras. Y, sin embargo, por extremo que sea, este desierto es pequeño, o para ser exactos, estrecho. Estas dos características, las pequeñas dimensiones y su proximidad al centro político, económico y religioso del mundo, hacen que el entorno del desierto de Judea sea extraordinario. ¡Un lugar para hacer historia!.

Prácticamente no llueve en el desierto de Judea, por lo que los manantiales de agua dulce se juntaron y crearon un gran oasis llamado "El manantial de la cabra salvaje", Ein Gedi en hebreo. La combinación de agua dulce con gas y altas temperaturas generó condiciones tropicales que sustentan su flora, fauna y vida silvestre únicas.



Aquí fluyen dos arroyos, uno de los cuales lleva el nombre del rey David. Caminando por este arroyo, podemos encontrar animales y plantas de tres continentes y cuatro zonas climáticas. 

Estamos asombrados por los escarpados acantilados y el marcado contraste entre el exuberante oasis y los áridos alrededores del desierto. Al pasar por las numerosas cuevas de la montaña, podemos imaginar a David en su escondite huyendo del celoso rey Saúl.

Una visita a "La tierra de Ein Gedi" es una mezcla mágica de geología, paisajes, vida silvestre, historia, arqueología y Biblia. También construyeron una antigua sinagoga con una fascinante inscripción en el piso de mosaico.

Y los investigadores Porat y Ehud Netzer sacaron a la luz un pavimento realizado en mosaico de especial belleza junto a otros que contenían unas raras inscripciones en judeo-arameo en

 las que se advierte a los habitantes de «no revelar el secreto de la ciudad» que probablemente se refiere a la preparación del preciado bálsamo de resina el mismo bálsamo misterioso que utilizaba la mismísima Cleopatra tal y como detalla Flavio José en su

 obra «Las Guerras Judaicas» o Plinio el Viejo que habla de este milagroso bálsamo en su obra «Historia de la Naturaleza», diciendo que es "un elixir más valioso que la plata".

Textos bíblicos de Ein Gedi

En el Antiguo Testamento, siendo precisamente en el Génesis 14,7 cuando se menciona como una ciudad amorita llamada Hazazon-Tamar, que más tarde sería objeto de la profecía de Ezquiel  47,10 cuando anuncia que el lugar se convertiría en una aldea de pescadores después de que las aguas del Mar Muerto se volviesen dulces.

Pero de entre todas las citas históricas la más relevante es la que sitúa al mismísimo Rey David escondido entre las rocas escarpadas de Ein Gedi, Samuel 23,29 y 24, 1-2. “Escóndeme en la hendidura de la roca”.

Escondite que según los estudiosos se corresponde con un área específica de pasos peligrosos, especialmente inaccesible con numerosas cuevas y espesa vegetación que pudieron dar cobijo al Rey David.

Ein Guedi es mencionado en muchas fuentes históricas y se menciona varias veces en escrituras bíblicas, por ejemplo, en el Cantar de los Cantares: "Ramo de flores de alheña en las viñas de En-gadi es mi amado para mí." (Cantares 1,14). David se ocultó de Saúl en sus cuevas: "Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le avisaron: «David está en el desierto de En-gadi»." (I Samuel, 24,1).

                                               La antigua Sinagoga de Ein Gedi

Se han descubierto abundantes hallazgos en las excavaciones arqueológicas realizadas a partir de 1960, que han permitido esbozar la larga historia de este singular sitio.

-El manuscrito antiguo de Ein Gedi

Uno de esos descubrimientos fue el manuscrito de Ein Gedi, un fragmento calcinado que sobrevivió al incendio de la sinagoga ocurrido alrededor del año 600, aunque el manuscrito es más antiguo, probablemente de entre los siglos III y IV o incluso el siglo II. Se trata, por tanto, del manuscrito hebreo más antiguo desde los Manuscritos del Mar Muerto y contiene los dos primeros capítulos del libro bíblico de Levítico (capitulos 1 y 2).

En el área existe un kibutz fundado en 1956, que forma parte del Concejo Regional de Tamar y que está situado a un kilómetro del oasis, ofrece varias atracciones turísticas y aprovecha el clima local y la abundancia de agua mineral natural para cultivar productos fuera de estación. Antes de la fundación del kibutz, el área de Ein Guedi no había sido habitada desde hacía 500 años.


-El Parque Nacional de Ein Gedi fue creado en 1972 y es una de las reservas naturales más importantes de Israel. El parque se sitúa en la frontera este del desierto de Judea, en la costa del Mar Muerto, y cubre un área de 25 km².

En el Parque Nacional Ein Gedi fluyen dos torrentes con agua pura a lo largo de todo el año, Nahal David (arroyo de David) y Nachal Arugot (arroyo de Arugot). Los torrentes de Shulamit y de Ein Gedi también fluyen en la reserva. Juntos, los manantiales generan tres millones de metros cúbicos de agua por año, gran parte de la cual se utiliza para la agricultura o se embotella para el consumo directo.

El parque es un santuario natural para muchos tipos de especies vegetales y animales. La vegetación incluye plantas y árboles de regiones tropicales, desérticas, mediterráneas y de estepas, tales como acaciasazufaifos y álamos. Existen muchas especies diferentes de aves residentes, a las que se añaden más de 200 especies durante los períodos de la migración en la región.

                                       El moderno Hotel del Kibbutz de Ein Gedi

 

 

lunes, 29 de julio de 2019

- La Presencia Divina, o la Shekinah


En Jerusalén, al llegar frente al “Muro”, que es parte del Templo de Jerusalén (o “el Kotel”, o el Muro Occidental del Templo, o también conocido como “El Muro de los lamentos”) unos posters en diferentes idiomas informan así: “La Shekinah (la Presencia Divina) nunca se alejó de este lugar….”.
Para quienes no están familiarizados con el significado de esta expresión “La Shekinah, La Presencia Divina”, pueden comprender su alto significado con este escrito:
*La Presencia Divina, o en hebreo: “La Shekinah”
En la Biblia podemos leer: “Yahweh está en su santo templo…” (Salmo. 11:4). La mayor gloria y tesoro del Templo que mandaron edificar David y su hijo Salomón en Jerusalén, era la Presencia Divina que moraba en el Lugar Santísimo del Templo.
Cuando Salomón dedicó el templo oró para que la presencia de Dios morara siempre en el lugar del templo, a pesar de que había dicho: “…He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que he edificado?” (2Cro. 6:18). Salomón también oró con estas palabras: “Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante del enemigo por haber prevaricado contra ti, y se convirtiere, y confesare tu nombre, y rogare delante de ti en esta casa, tú oirás desde los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y les harás volver a la tierra que diste a ellos y a sus padres” (2 Cro. 6:24, 25).
La respuesta de Dios a la oración de Salomón fue: “Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. … Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre” (2 Cro. 7:12-16).
 En su libro de Cantares Salomón profetizó: “…Helo aquí, está tras nuestra pared…” (Cnt. 2:9). Estas profecías y tradiciones han hecho que los judíos a todo lo largo de su pasado y en el presente, reverencien de manera especial el último resto del muro del templo de Herodes, el muro occidental. El Midrahs (los escritos explicativos y exegéticos judíos de las Escrituras) dice: «He aquí, él está detrás de nuestro muro (detrás del muro occidental del santo templo); ¿por qué? debido al Santo, bendito sea, hagamos votos para que nunca sea destruido».
Los rabinos tienen una interesante tradición en el Talmud que sugiere que el Lugar Santo en el monte del templo está directamente opuesto al santo templo en el reino celestial. De acuerdo con las leyendas, cualquiera que mira este Lugar Santo queda rodeado de inmediato de una aura de pureza y santidad. En un sentido, según estas tradiciones antiguas el Lugar Santo es un punto de contacto espiritual que capacitaba a los judíos para sentir al Rey Soberano de los cielos en toda su gloria.
Por lo tanto es una bendición increíble disfrutar de la presencia del Señor. Este fue el propósito principal del Templo: la casa de la gloria: “Shekinah de YHWH” entre los hombres.
La Shekinah, es una figura básica de la exégesis judía que designa a la Presencia divina que habita entre los hombres, de aquí el nombre de Shekinah: la que habita’ o ‘la que reside’. Representa el don que Dios dio al género humano después de la destrucción del primer Templo: su Presencia, que a partir de entonces residió con el pueblo de Israel en el exilio. 
Gracias a la Shekinah la relación entre el cielo y la tierra es posible y con ella la regeneración y la vuelta al Paraíso original, pues, simbólicamente, la caída de Adán y Eva y su expulsión del Jardín del Edén equivalen a la destrucción del Templo de Jerusalén por los romanos y la posterior diáspora,
     La Shekinah designa a la Presencia divina que habita (shakan) entre los hombres
Sin embargo, el nombre de Shekinah no se menciona en la Biblia hebrea, se trata de un término rabínico y, más concretamente, cabalístico. Aparece por primera vez en los Targumim, unas traducciones glosadas según la tradición oral de los cinco libros de la Torá. En uno de ellos, llamado el Targum de Onkelos (siglo I dC.) se lee la palabra Shekinah al traducir los versículos 4 y 5 del capítulo 12 del Deuteronomio, y sustituye a las palabras “morada” y “Nombre” de dichos versículos. 
Así en la traducción de Onkelos está escrito: «No procederéis así respecto a YHVH, vuestro Dios, únicamente el lugar elegido por YHVH, vuestro Dios, de entre todas las tribus para poner su Shekinah (Nombre) allí, en su Shekinah (morada) lo buscaréis y vendréis allí». Que la palabra ‘Shekinah’ substituya a ‘morada’ no parece extraño, ambas tienen las mismas letras, (shin, caf, nun) y, como hemos visto, su significado es semejante, más curiosa es la identificación del ‘Nombre’ de Dios con la ‘Shekinah’, como si ambos fueran lo mismo o simbolizaran la misma experiencia. Algo que exegéticamente es cierto pues el nombre de Dios de cuatro letras, YHVH, el Tetragrama, simboliza la presencia de Dios entre los hombres. 
En la tradición hebrea, los Nombres de Dios designan sus manifestaciones, Dios se da a conocer por sus Nombres y entre todos ellos el Tetagrama es el más importante. Para comprender un poco más su significado baste decir que san Jerónimo en la Vulgata traduce Elohim por Deus pero el Tetragrama (YHVH) lo traduce siempre Dominus, que inevitablemente equivale a Jesucristo, el Dios encarnado.
(*)“El Muro”.
Ante todo, el Muro es una parte importante de la gloria del Segundo Templo de Jerusalén en su apogeo, la protección que envuelve el terreno del Monte del Templo y lo limita por el lado oeste. 
Pero el Muro también es un lugar de evocación, de añoranza por Jerusalén, de los días de peregrinación, la unión y la alegría de las festividades. Y también encuentro: Encuentro del Pueblo Judío y del mundo entero. Encuentro del hombre con su Hacedor. Y Encuentro del hombre consigo mismo.
El Muro es símbolo del renacimiento del Pueblo Judío en su patria durante los días festivos, las ceremonias de juramento y en los días de conmemoración.
La historia del Muro de los Lamentos comienza con una modesta montaña: el Monte Moriá. Sobre esta montaña ocurrieron a lo largo de la historia eventos constitutivos del Pueblo Judío.
Según la tradición, la creación del mundo comenzó en la cima del Monte Moriá, de la piedra arcaica denominada ‘piedra angular’.
Cuando el patriarca Abrahán recibió la orden de sacrificar a su hijo Isaac, subieron padre e hijo al lugar del que se dice: “Y vio el lugar de lejos”, es el Monte Moriá.
Según la tradición, esta es ‘la casa de Dios’, del famoso sueño de Jacob. Entonces el patriarca vio en sueños a los ángeles que subían y bajaban por una escalera apoyada en tierra y cuya cima tocaba los cielos. 
Con el correr del tiempo, se construyeron sobre el monte el Primero y Segundo Templo y dentro de ellos el sanctasanctórum, el lugar más sagrado para el Pueblo Judío. Ningún ser humano entraba allí, salvo el Gran Sacerdote el Día del Perdón, Yom Kipur.
Durante sus últimos años, el Templo fue renovado y se tornó pleno de esplendor con la construcción de una gran explanada, sustentada por cuatro muros artificiales por los cuatro vientos. El recinto era tan espléndido e impresionante que decían de él que quién no lo había visto, en su vida ‘vio un edificio tan magnífico’.
La destrucción del Templo por los romanos fue una catástrofe terrible que quedó grabada en la conciencia del Pueblo Judío. El edificio del Templo fue arrasado, pero parte de sus muros de contención se mantuvo. A falta del Templo, los judíos apelaron al remanente más cercano al sanctasanctórum: el Muro Occidental. En el transcurso de las generaciones el Muro se convirtió en símbolo de la añoranza del Pueblo Judío por su ciudad destruida y por el sitio del Templo. Muchos dieron la vida por tocar sus piedras y elevar sus plegarias frente al mismo.
Cuando el Muro de los Lamentos fue liberado durante la Guerra de los Seis Días (en 1967), se hizo realidad uno de los sueños más grandes del Pueblo Judío.
Desde entonces el Muro es un tumulto de gente. Judíos, turistas, gente que reza y visitantes: todos encuentran allí el lugar para expresar sus sentimientos.
Todos sabemos que el Muro Occidental, el Kotel, es el sitio más importante del mundo para el pueblo judío. Sabemos que es el último remanente de nuestro templo. También sabemos que los judíos de todo el mundo se reúnen aquí para orar. La gente escribe notas a Dios y las coloca entre las antiguas piedras del Muro.
¿Pero sabías que muchos eventos importantes tuvieron lugar en el Monte Moriá, más tarde conocido como el Monte del Templo?
El monte Moriá, según la tradición judía, es el lugar donde tuvieron lugar muchos eventos fundamentales en la historia judía. Tradicionalmente, la creación del mundo comenzó a partir de la Piedra de Fundación en la cima de la montaña. Aquí también es donde se creó Adán, el primer ser humano.
Cuando a Abraham se le ordenó que preparara a su hijo Isaac para el sacrificio, el padre y el hijo subieron al "lugar que Dios escogió", el Monte Moriá, y hasta su cima, la Piedra Fundamental, donde tuvo lugar la unión de Isaac.
El sueño de Jacob (de ángeles que ascienden y descienden por una escalera) está vinculado a esta montaña.
Más tarde, el Lugar Santísimo, el núcleo y el corazón del Primer y Segundo Templos, se construyó alrededor de la Piedra de la Fundación.
En el año 37 aC, Herodes fue nombrado rey en Jerusalén. Pronto inició un gran proyecto de renovación para el Templo. Contrató a muchos trabajadores que trabajaron para hacer el Templo más magnífico y para ampliar el área del Monte del Templo al allanar la cima de la montaña y construir cuatro paredes de apoyo a su alrededor. El Muro Occidental que conocemos es uno de estos cuatro muros de apoyo.



martes, 16 de julio de 2019

- La Manzana de Sodoma, que te mata si la comes

Hay en Oriente una fruta de buen aspecto... que si la comes, te mueres...¿la manzana de Sodoma ? Ello ayuda a entender lo de la fruta prohibida de que habla la Biblia...
En el capítulo 3 del Libro del Génesis leemos: “La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yavé Dios había hecho. Dijo a la mujer: «¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?»La mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, pero no de ese árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo prueban siquiera, porque si lo hacen morirán.» La serpiente dijo a la mujer: «No es cierto que morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos; entonces ustedes serán como dioses y conocerán lo que es bueno y lo que no lo es.» A la mujer le gustó ese árbol que atraía la vista y que era tan excelente para alcanzar el conocimiento. Tomó de su fruto y se lo comió y le dio también a su marido que andaba con ella, quien también lo comió. 
Entonces se les abrieron los ojos y ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, unas hojas de higuera, y se hicieron unos taparrabos. Oyeron después la voz de Yavé Dios que se paseaba por el jardín, a la hora de la brisa de la tarde. El hombre y su mujer se escondieron entre los árboles del jardín para que Yavé Dios no los viera.
 En el Génesis se nos habla del fruto de un árbol “que si uno lo come, muere. Y en la zona de Ein Gedi (*), al otro lado de Sodoma y Gomorra, en el Mar Muerto, se encuentra el árbol llamado “Manzana de Sodoma”. Interesante conocer sobre este “misterioso árbol” cuyo fruto es atractivo, pero que si uno, hambriento en el desierto, lo come, muere. Veamos las características de la “Manzana de Sodoma”, que así se llama este árbol y que se puede encontrar en el Jardín Botánico del Parque de Ein Gedi, en Israel:
El hábitat natural de la “Manzana de Sodoma” son las zonas secas y semi desérticas de Oriente Medio, Norte de Africa, Israel; se trata de una planta de la familia de las Apocináceas que presenta forma de arbusto, que puede llegar a ser muy ramificado y extendido cuando es joven y que alcanza a tener forma de árbol en su fase adulta.
Sus flores son muy atractivas, de tonalidad púrpura y de 5 pétalos y dan lugar a un fruto redondo, que al madurar alcanza el tamaño de una naranja y la forma como de un mango grande. Todas las partes de la planta, al cortarlas, desprenden un látex que es tóxico. Contiene un látex amargo y nauseabundo que es tóxico, oxalato cálcico y sustancias cardioactivas; era utilizada por las tribus árabes para untar la punta de sus flechas antes de las batallas, para envenenar al enemigo.
*Ein Gedi.
Ein Gedi es el oasis más grande de Israel. Cuenta con manantiales y cascadas, y arroyos que fluyen al pie de los acantilados, hogar de cabras montesas y arajes de roca.
Ein Guedi es mencionado en muchas fuentes históricas y se menciona varias veces en escrituras bíblicas, por ejemplo, en el Cantar de los Cantares: "Ramo de flores de alheña en las viñas de En-gadi es mi amado para mí." (Cantares 1:14).
- David se ocultó de Saúl en sus cuevas: "Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le avisaron: «David está en el desierto de En-gadi»." (I Samuel, 24:1).
Se han descubierto abundantes hallazgos en las excavaciones arqueológicas realizadas a partir de 1960, que han permitido esbozar la larga historia de este singular sitio.
En el área existe un kibutz fundado en 1956 y que está situado a un kilometro del oasis, ofrece varias atracciones turísticas y aprovecha el clima local y la abundancia de agua mineral natural para cultivar productos fuera de estación. Antes de la fundación del kibutz, el área de Ein Guedi no había sido habitada permanentemente desde hacía 500 años.
-El Jardín Botánico Ein Gedi: alberga unas 900 especies de plantas Entre sus colecciones son de destacar:
·         Palmas datileras y ornamentales (aproximadamente 30 especies).
·         Una amplia gama de las plantas del desierto del mundo entero.
·         Flora tropical de varias regiones de selva tropical, cultivadas sin ninguna técnica de cultivo excepcional.
·         Especies locales, tal como la «manzana de Sodoma», «Moringa» y «Tamarisk».
·         Árboles inusuales de varias regiones tropicales del mundo entero (varios de los cuales en Israel, solamente se encuentran en Ein Gedi).
·         Especies de plantas que se refieren en los textos judíos antiguos (tales como la mirra y el incienso) que entonces fueron asociados a Ein Gedi.
·         El Cactarium- un lugar a visitar en el final del trayecto a través del jardín botánico. Incluye más de 1000 especies y sirve como fuente suministradora de especímenes para los varios pequeños jardines de cactus de otros kibbutz.
Flora: Muchas de las plantas en la reserva natural son de origen sudanés, es decir, árido-tropical. Los ejemplos son el azufaifo de Cristo (Ziziphus spina-christi), la acacia paraguas (Acacia tortilis), la acacia torcida (Acacia raddiana), el árbol de yasar (Morada peregrina), el cepillo la fecha del desierto (Balanites aegyptiaca) y el algodoncillo de la manzana de Sodoma (Calotropis procera), mientras que otros son típicos de la sabana del este de África.