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jueves, 9 de mayo de 2019

- Agar, Abraham, Ismael


No es casualidad que hayan sido mujeres migrantes quienes con sus experiencias, tejieron el entramado que reveló a la humanidad un gran plan de salvación.
A Agar por ejemplo, una certeza racional, social y política la expulsó al desierto de la incertidumbre. Caminó sola con su hijo Ismael (nacido de la relación que Abraham tuvo con ella, la esclava de su esposa Sara) por ese desierto… quien haya cruzado las candentes moles arenosas con el espíritu herido por el dolor de no pertenecer, sabe lo que esto significa.
Hasta ese momento el destino de esta mujer lo habían decidido otros sin tomarla en cuenta, fue puesta en una situación donde las posibilidades de encontrar la muerte eran muy altas. De pronto se vio allí peregrinando con su hijo, sin agua y sin pan, expuestos a cualquier cosa. Ella sabía que en esa travesía se podía perder la vida. Pero ¿resistiría ver apagarse la vida que ella había dado a luz? La vida de su hijo, un niño frágil que lloraba asustado, cansado, sediento y hambriento, a punto de morir.
En esa realidad de hostilidad y muerte, Agar tomó por primera vez en su vida una decisión: no iba a dejar que su hijo muriera sin cruzar las fronteras de la dubitación, del desierto de la incertidumbre. ¡Se resistió!
Fueron precisamente la incertidumbre, la aridez de la hostilidad, la soledad, la sed, el hambre y la desolación quienes le descubrieron el atajo escondido que la condujera al Dios con que tuviera un encuentro íntimo. Experiencia que culminó con una generosa promesa cumplida: “Haré tan numerosa tu descendencia, que no la podrás contar”. Le dijo el Señor a Agar. (Gn 16, 10).
Y efectivamente; la relación profunda entre Dios y una mujer migrante dio lugar a una numerosa descendencia. Una mujer “indocumentada” es el primer personaje bíblico en ver a Dios y atribuirle un nuevo nombre. Le llamó El-Roi-Dios: que significa “veo al que me ve” (Gn 16:13). A pesar de la vulnerabilidad de sus circunstancias por el contexto cultural y social que la había echado al desierto, no toleró el destino de muerte que los demás le habían impuesto a ella y a su hijo.
La experiencia con Dios le dio a esa mujer una determinación que la llevó a realizar acciones bien concretas para cuidar la vida de su hijo.
El-Roi-Dios-Amor encuentra caminos alternativos cuando la intolerancia intenta detener su flujo. Establece puntos de encuentro para la intimidad que rompen el tiempo, los muros, las fronteras, los espacios racionales, sociales y políticos. De allí que la gran capacidad de amar que tienen las mujeres que cruzan desiertos se agudice en las inhóspitas circunstancias de los días oscuros donde todo parece imposible. Fue en esas mismas circunstancias que Agar encontró agua en el desierto para su hijo y evitó que muriera, de la misma forma las mujeres inmigrantes desarrollan la habilidad de optimizar los recursos durante los duros días sin trabajo por las redadas, los arrestos y las deportaciones, para preservar la existencia, para continuar con la procreación. Siguen amando para que el amor siga retoñando y floreciendo contra corriente, siguen sembrando fe, confiando; siguen generando esperanza, sonriendo; saben cómo encontrar esos caminos alternativos, esos atajos o “shortcuts” escondidos que las llevan al amante encuentro con el Misterio de Dios para seguir engendrando y gestando vida, a pesar de todos los obstáculos que a “the huge evil mind“ se le puedan seguir ocurriendo…


viernes, 23 de noviembre de 2018

- ¿Por qué Sara estaba tan enojada con Agar y con Ismael?

El día en que Isaac es destetado, Abraham da un banquete de celebración en el que “Sara vio a [Ismael] el hijo de Agar, la egipcia, quien ella había llevado a Abraham, riendo. Entonces, ella le dijo a Abraham: '¡Echa a esta esclava con su hijo!' (Gen 21: 9-10). La reacción de Sarah ante la risa de Ismael parece totalmente desproporcionada. ¿Desde cuándo "reír" es un crimen punible con la expulsión? ¿Qué fue lo que hizo que Sara se molestara tanto con el comportamiento de Ismael?
Se ha derramado mucha tinta interpretativa tratando de determinar qué estaba haciendo Ismael cuando Sarah lo vio "riendo". Los rabinos ofrecen varios significados para "reirse", incluida la inmoralidad sexual, la idolatría e incluso el derramamiento de sangre. 
Incluso hoy, los traductores de la Biblia están tratando de dar sentido a este término; la mayoria de las biblias traducen como "risa" pero, en un intento de cuadrar el castigo de Ismael con su "crimen", los traductores proporcionan una nota especulativa: "Posiblemente riendo en burla". Sin embargo, hay palabras hebreas más apropiadas para "simulacro": 1 Reyes 18:27 o Gen 27:12, por lo que la "burla" puede no ser la mejor manera de entender el comportamiento de Ismael.
Cuando Sara da a luz a su hijo, ella lo llama "Isaac", diciendo: "Dios ha hecho risa para mí; todos los que oigan se reirán conmigo ”(Genesis 21: 6). Cuando se ve a Ismael "riendo" en el banquete, su acción recuerda el nombre "Isaac", que significa "se ríe". Estas palabras hebreas relacionadas apuntan a la idea de que Ismael no estaba meramente "riendo"; más bien, él estaba "emitiendo".  Es decir, se estaba comportando como si fuera Isaac, el legítimo heredero de la promesa de Dios. La idea de que Ismael estaba "tratando de ser como Isaac" da más sentido a las palabras de Sara a Abraham: "Echa a esta esclava con su hijo, porque el hijo de esta esclava no será heredero de mi hijo Isaac" (Genesis 21: 10).